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Televisores LED vs OLED, ¿conoces las diferencias?

JR

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10 Ago 2007
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LG ha iniciado una campaña para mostrar como su tecnología OLED, basada en píxeles orgánicos electroluminiscentes, es la única que marca una diferencia radical con los televisores LED que usan el resto de fabricantes, independientemente de si usan paneles con tecnología TN, VA, IPS o LPTS. Y es que, la tecnología OLED, que sólo usan a día de hoy los televisores de gama alta de LG, es la única que no utiliza una retroiluminación trasera como los televisores LED sino que los propios píxeles son capaces de apagarse y encenderse. Esto hace que no haya una matriz LCD bloqueando la luz, sino que los puntos se apagan realmente lo que se traduce en un nivel de negro absoluto y un ratio de contraste infinito.

Otra de las diferencias notables entre los televisores LED y OLED se encuentra en la velocidad del panel o el tiempo de refresco

Por el contrario, aunque los paneles LED han evolucionado de manera espectacular y gracias a tecnologías como el 'local dimming' que reduce la potencia de la retroiluminación en ciertas zonas del panel o los 'quantum dots' que mejoran la gama cromática, ninguna tecnología apaga por completo los píxeles como sucede en los paneles OLED, por lo que las sombras nunca tienen la nitidez y profundidad de los paneles orgánicos.

OLED vs LED, mucho más que el negro más profundo
Los televisores OLED, gracias a que no emplean retroiluminación, tienen una muy superior capacidad para reproducir los más intensos tonos oscuros. Y es que, a pesar de que el 'negro puro' es una de las principales características de los televisores OLED, esta tecnología tiene otras características muy importantes que los distinguen de los convencionales.

Mayor riqueza cromática
Los televisores LED utilizan una matriz de puntos RGB que filtra la luz procedente de la retroiluminación, lo que significa que la gama cromática está determinada por la pureza de la luz de la retroiluminación y la gama de color que son capaces de reproducir los cristales LCD. Esta gama cromática es muy inferior a la que nuestro ojo puede percibir (alrededor de un 35 por cien en un televisor LED convencional). En los últimos meses, esta cifra se ha mejorado con tecnologías como los llamados 'quantum dots' que permiten mejorar la pureza de la retroiluminación para ofrecer una mayor gama cromática en los televisores LED de última generación.

Los televisores OLED, gracias a que no emplean retroiluminación, tienen una superior capacidad para reproducir los más intensos tonos oscuros

Más velocidad
Otra de las diferencias notables entre los televisores LED y OLED se encuentra en la velocidad del panel o el tiempo de refresco. En los televisores LED, aunque es un efecto que se ha corregido mucho, hasta hace algunos años esta velocidad o tiempo de respuesta del panel estaba entre unos 8 a 16 milisegundos y en los últimos modelos se esta velocidad se acerca a los 2 milisegundos. Sin embargo, en los paneles OLED el tiempo de respuesta es de 0,002 milisegundos, es decir que estos televisores son hasta 1.000 veces más rápidos que los LED.

Mas delgados para integrarse mejor en tu entorno
Por último, debido al menor número de capas de su panel, los televisores OLED son también sustancialmente más ligeros y delgados que los LED, pudiendo alcanzar los 4 mm de espesor, más o menos la mitad de grosor de un smartphone, lo que hace que sean ideales para colocar en cualquier lugar de la casa y con diseños que se integran en cualquier ambiente. La tecnología OLED está disponible con diseño curvo, para quienes prefieran la sensación envolvente que ofrecen, y que gracias a las mejores prestaciones del panel son también adecuados para toda la familia por su mejor ángulo de visión y respuesta en los ángulos extremos.
 

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La «caja tonta» es cada vez más inteligente. Internet ha venido para cambiarlo todo. Los televisores viven actualmente en un contexto de cambio, en parte gracias a nuevos materiales y resoluciones superiores (lo más avanzado es la Ultra Alta Definición o 4K). Pero el mercado es amplio y cada fabricante trabaja con su propia tecnología, lo que obliga al consumidor a tener presente las novedades de las últimas tecnologías.

El rey de los electrodomésticos se encuentra en una época dorada. Con sus diferencias y similitudes, cuando vemos aquello de LED, OLED, LCD nos preguntamos, muchas veces, qué será y si es mejor o peor un modelo que otro. Cada tecnología tiene sus propios beneficios. Y sus fallos, claro.

Plasma
La tecnología de este tipo de televisores, normalmente de gran formato, consiste en dos cristales que albergan una serie de celdas diminutas colocadas entre dos paneles de cristal que, a su vez, contienen una mezcla de gases noble. Al estimularlo por electricidad se convierte en el denominado «plasma». Esto es una sustancia fluorescente con capacidad de emitir luz y que, en su momento, supuso una gran revolución.

A su favor se encuentra la gran calidad de imagen, tanto en oscuridad como en brillos y está pensado, sobre todo, para la proyección de contenidos cinematográficos. Ahí es donde se hace fuerte y demuestra su potencial. Así, el nivel de negro y el contraste es superior al resto.

También la rapidez en la emisión de las imágenes es más rápida que los demás, lo que lo convierte en una tecnología sensacional pero, dado su precio y su escasa penetración en el mercado en la actualdad lo han convertido en un modelo de televisión poco práctico.

LCD
Aquí, estamos ante un gran avance respecto a los televisores de tubos de rayos catódicos, que han pasado a la historia a pesar de que durante décadas era prácticamente la tecnología existente. Los televisores LCD (Pantalla de Cristal Líquido) son aparatos delgados en comparación con aquellos monstruos de tubos de rayos catódicos que se encontraban en los salones hace unos años. Está formado por píxeles en color o monocromos colocados sobre una fuente de luz, que permitirá iluminar y reproducir los diferentes colores de la imagen en el momento de la proyección.

Aquí, cada píxel individual se divide en tres células (llamadas subpíxeles) de tres colores (rojo, verde y azul), respectivamente, por el aumento de los filtros. Cada subpíxel, a su vez, se puede controlar de forma independiente con el fin de lograr miles o millones de posibles colores para cada píxel. A su favor es su gran extensión en el mercado, pero sin embargo, en formatos grandes puede provocar pérdida de calidad de la imagen. El contraste y el brillo queda afectado por el reflejo de los rayos del sol, siendo esta otra de las desventajas.

LED
Se podría decir que todos los televisores LED son LCD. Sí, pero a diferencia del anterior tipo, lo que cambia es su sistema de retroiluminación que lleva incorporado. Aquí los paneles LED representan una evolución al tratarse de un LCD con un panel posterior formado por diodos LED en contraposición a las CCFL de los televisores LCD convencionales. Quizá la definición es algo técnica, pero en conjunto es un televisor muy equilibrado en todos los aspectos. Además, su construcción permite reducir su grosor y ofrece colores brillantes y buenos contrastes, rozando incluso los negros absolutos.

Por tanto, en la salida de luz se alzaría ganador de estos tipos de tecnología. Otra de sus ventajas es la durabilidad, dado que son productos fiables y cuyo ciclo de vida se estima muy amplio, así como la posibilidad de mejorar las resoluciones y, un aspecto que cada vez se piensa más: el consumo de energía.

OLED
Este tipo de paneles, llamado así por su configuraicón orgánica, permite adelgazar hasta la mínima expresión su grosor. Funcionan mediante diodos orgánicos de emisión de luz (Organic Light-Emitting Diode) y son capaces de emitir luz de forma autónoma. Esta característica lo diferencia de los LED, utilizados para iluminar el panel del televisor. A su favor está el nivel de calidad para producir las imágenes, muy naturales. Así, brillos, contrastes, velocidad de proyección y ángulo de visión están muy conseguidos. Eso sí, sus precios, aunque se han reducido considerablemente en el último año, es demasiado alto en comparación al resto.

Esta tecnología ha abierto la puerta a modelos flexibles y ultradelgados, que llegarán en los próximos años. Uno de sus grandes inconvenientes es su autonomía real, ya que la durabilidad de estos paneles, por los materiales que utilizan los fabricantes, reducen considerablemente su vida útil en comparación con otro tipo de paneles. De hecho, la excesiva humedad les puede jugar una mala pasada. Habrá que tenerlo en cuenta.
 
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