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El estreno simultáneo en las salas de cine e Internet, cada vez más cerca

JR

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10 Ago 2007
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La industria cultural y del entretenimiento empieza a quitarse la venda que le impide ver la realidad de las descargas. Un gigante del sector como Warner Bros reconoce que la "piratería es una vía que canaliza lo que los consumidores demandan", por lo que han de ser menos críticos con el P2P.

Considerar las películas pirateadas como una señal a tener en cuenta en el mercado. Así ha empezado a ver la citada compañía la realidad que durante años se ha expuesto en Internet y que hasta ahora solo se había encontrado con ataques feroces por parte de la industria a todo lo que no comulgase con su opinión, ya fuesen usuarios, gobiernos o proveedores de servicios en Internet.

Desde Warner Bros, el jefe de operaciones antipiratería, David Kaplan, ha admitido que el sector tiene que empezar a ser más transigente con los cambios en materia de propiedad intelectual. "Permitimos a nuestros fans utilizar e interactuar con nuestros contenidos de forma que técnicamente podría ser una infracciónde los derechos de autor, como puede ser sustituir un doblaje o tomar imágenes de un episodio o un juego", señala.

"La piratería representa lo que los usuarios demandan. Tenemos que esforzarnos en equilibrar el desarrollo de nuestromodelo de negocio y la forma de aprovecharnos de esta demanda ofreciendo exactamente lo que están buscando en el momento en que lo quieren", reconoce Kaplan. En otras palabras, el estudio admite una realidad evidente para muchos en todos estos años: la mejor manera de combatir la piratería pasa por ofrecer lo que los usuarios buscan con una experiencia mejorada a la que pueden encontrar por otras vías como las webs de enlaces o el P2P.

No obstante, Warner Bros sigue teniendo en su punto de mira a aquellos que se lucran con sus contenidos. "Nuestro objetivo prioritario sería eliminar los incentivos económicos para aquellos que construyen un negocio paralelo proveniente de la explotación de nuestra propiedad intelectual. Después hemos de educar a los usuarios de la importancia de los derechos de autor y de la disponibilidad de alternativas legítimas a la piratería", subraya.

En definitiva, parece que poco a poco empezamos a ver la disposición de las grandes compañías a dar un paso al frente y dejar de criminalizar un fenómeno como son las descargas en Internet. Al fin y al cabo se ha demostrado que solo con una oferta legal completa y asequible conseguirán ser rentables en la Red, como demuestran casos como Spotify o Netflix.
 

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El estreno simultáneo en las salas de cine e Internet, cada vez más cerca

Después de años de cerrazón y dar la espalda a una realidad inevitable gracias a Internet, la industria cinematográfica parece que empieza a despertar. El acuerdo entre Sony y Disney para estrenar películas de forma simultánea tanto en la Red como en las salas de cine puede ser el preludio de una política a seguir por parte de otras compañías.

El discurso crítico hasta el absurdo con las descargas en Internet que en los últimos años ha mantenido la industria cinematográfica (junto con otras como la discográfica o la de los videojuegos) empieza a cambiar. Hace poco veíamos cómo Warner Bros reconocía que la "piratería" surge precisamente por la falta de oferta legal por parte de las compañías y por primera vez parecía entonar el mea culpa de parte de la situación.

Ahora son otros gigantes del entretenimiento como Disney y Sony los que ha dado un pequeño paso al frente en la misma dirección. Las dos compañías han acordado probar en Corea del Sur el estreno simultáneo de películas tanto en las salas de cine como en Internet y televisión de pago, satisfaciendo así una vieja aspiración de los internautas.

Aunque por el momento se trata de un servicio en vías de ser experimentado, es significativo que tan importantes compañías cedan y opten por tomar estas medidas. No en vano, como han demostrado algunos estudios, uno de los factores que más beneficia a la "piratería" es la tardanza entre el estreno en cines y en otros formatos como el vídeo bajo demanda, la llamada "ventana de distribución".


Esto no equivale a que el negocio de las salas de cine vaya a desaparecer. Es obvio que se trata de dos escenarios distintos para el disfrute de una película y ambos mercados son perfectamente compatibles (siempre que se mantengan unos precios no abusivos). Lo que cambiaría fundamentalmente es que se potenciaría la oferta de cara a una demanda insatisfecha por parte de la industria y a su vez permitiría que las compañías rentabilizasen en la Red sus contenidos, algo que no sucederá jamás si no los ofrecen de forma legal sus películas en Internet y los usuarios tienen que ocurrir awebs de enlaces o a intercambiar archivos vía P2P.

Esperemos que la iniciativa funcione bien y que se extienda a otros territorios lo antes posible, como reclaman múltiples voces incluso desde la propia industria como el director y expresidente de la Academia de Cine Álex de la Iglesia. "Los creadores deben buscar al público, a las personas que están delante del ordenador, en Internet y adecuarse a estar nueva situación", insistía. Más de un año después parece que la industria empieza a no hacer oídos sordos.
 

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Soluciones para que el público vuelva a las salas de cine

Los últimos datos de asistencia a las salas de cine en España evidencian la crisis que vive un sector en decadencia. La solución para volver a llenar las salas de espectadores ha de ser radical pero debe salir desde la propia industria o se verá abocada a su desaparición.


Los datos de taquilla que se llevan registrados son los peores que se recuerdan. El público ha abandonado el hábito de ir al cine con asiduidad principalmente por un motivo: no puede permitirse el elevado precio de sus entradas. Es una realidad incuestionable que el sector se niega a ver para su propia desgracia. Cierto es que la situación de crisis económica global no ayuda ni tampoco lo ha hecho el aumento del IVA al 21% en las entradas, pero resulta anodino el inmovilismo de las compañías para revertir su situación.

Por primera vez en los últimos años se ha abierto el debate sobre el precio de las entradas una vez se supo que el fin de semana del 15 y 16 de junio fue el peor de la historia desde que se auditan los registros de asistencia a las salas. Menos espectadores en el cine que incluso en los días que coincidieron las imbatibles finales del Mundial y la Eurocopa de fútbol en 2008 y 2010 disputadas por España y que por motivos obvios según la tradición de este país marcaron el momento más bajo de asistencia a las salas.

Ante ello cabe proponer soluciones inmediatas y radicales, pero cuesta creer que se vayan a llevar a cabo si desde el propio sector nada menos que el presidente de la Academia de Cine asegura que el cine no es caro. Al margen de estas discutibles palabras, todos habrán de arrimar el hombro para poner fin a esta tendencia.

Replantear la estrategia global y bajar los precios

Los productores, distribuidores y exhibidores deben cambiar su política sin miramientos. La estrategia seguida hasta ahora ha resultado claramente fallida vistos los resultados. Poner fin al discurso de lo perjudicial que resulta Internet para el sector es un buen paso. Demostrado ha quedado que la mejor estrategia para combatir las descargas en Internet es apostar por contenidos de calidad acompañados por precios asequibles. Las películas más taquilleras son inmunes a la llamada "piratería" y serían más exitosas si cabe si no existiesen las llamadas "ventanas de distribución" que retrasan sus estrenos en nuestro país respecto a EEUU. En este sentido, una excepción que parece haberse dado cuenta de la situación es Warner, que ya ha anunciado una rebaja del 13% en sus precios de distribución. Habrá que ver si es suficiente.

Por otro lado, el precio de las entradas debe bajar drásticamente. En los últimos años se ha disparado, pasando de una media de 4,8 euros a 7,8 euros por pase, por no hablar de las exhibiciones en 3D, con una media de 9,21 euros según datos referidos al pasado año. Si a ello le sumamos los habituales refrescos o palomitas que suelen consumir los espectadores en estos recintos nos encontramos con un gasto absolutamente incompatible con las posibilidades de un buen número de familias, le disguste, no lo comprenda o le parezca exagerado a las empresas implicadas.

Ofrecer más alternativas al espectador

Al margen de recortarlo podrían ser más creativos y buscar fórmulas más creativas para atraer al público. Hace unos meses nos hacíamos eco de un cine catalán que había optado por imitar un modelo muy seguido en Europa como el de la tarifa plana por asistencia (22,5 euros al mes para disfrutar de todas las películas exhibidas). Sería una buena solución para llamar la atención de los aficionados, así como realizar promociones más agresivas que busquen llenar las salas en horarios en las que prácticamente están vacías. Ceder en esta política se antoja clave, porque hasta ahora se ha visto cómo las empresas han preferido tener salas semivacías a que se llenen rebajando los precios.

Asimismo, la industria tiene que empezar a mirar Internet con otros ojos. El estreno simultáneo en salas, formatos físicos (DVD o Blu-ray), televisión de pago y en la Red se empieza a ver como una ventaja y existen ejemplos de éxito en esta estrategia. Sin ir muy lejos, la película Carmina o revienta de Paco León, apostó por este modelo el pasado año rentabilizando en poco tiempo su inversión.

Recientemente hemos sabido que Sony y Disney van a probarlo en Corea del Sur, de cara a obtener los máximos beneficios posibles al sacar partido tanto de los ingresos en taquilla como los que se pueden conseguir en la Red siempre que opten por un precio más asequible. Maximizar la oferta legal no puede traer sino ventajas económicas puesto que es imposible que generen menos ingresos que si no distribuyen por ellos mismos sus contenidos en Internet y los usuarios se ven abocados a descargar a través de redes P2P o por otros medios.

En definitiva, un buen puñado de alternativas sobre las que el sector está obligado a reflexionar y plantearse seriamente les guste o no. Son tiempos de cambio y el camino marcado hasta ahora tiene un final trágico. Es hora de trazar uno nuevo.
 

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Llega la primera tarifa plana para cines en España por 30 euros al año

Una innovadora fórmula para atraer a los espectadores a las salas de cine se estrena en Barcelona. Es allí donde un cine ha decidido apostar por una tarifa plana anual que permite la entrada por 30 euros al año. Se trata de un ejemplo que debería ser referencia en el resto del país.

En las últimas semanas hemos reflexionado sobre el problema al que se enfrentan los cines españoles. La falta de público empieza a ser preocupante y en junio se llegó a registrar el peor fin de semana de los últimos años en lo que a asistencia se refiere. Ante esta situación muchas salas han acabado por cerrar, mientras que las que se mantienen se ven obligadas a mover ficha y parece que empiezan las primeras iniciativas para salvar el sector.

Aunque sea de forma puntual y excepcional por ahora, cabe destacar el caso de los Cines Girona, situados en la calle del mismo nombre en Barcelona. Como leemos en Ara.cat, de forma promocional entre hoy día 10 y hasta el próximo 14 de julio han lanzado una tarifa de 30 euros que permitirá a sus compradores entrar al cine de forma ilimitada durante lo que resta del año y los primeros siete meses de 2014.

El objetivo de este movimiento es doble. Por un lado se espera volver a atraer al público a las salas, mientras que por otro más concreto buscan obtener una parte importante de los 60.000 euros que precisan para digitalizar una de las tres salas del complejo y así continuar manteniendo el espíritu independiente de este cine sin estar condicionada a ciertas empresas que facilitan la digitalización de las salas.

El abono, que cuenta con dicho precio siempre que lo adquieran en las plataformas Atrápalo y Letbonus y que es de 50 euros si se adquiere en las taquillas directamente, permite la entrada al recinto hasta el 31 de julio de 2014 en cualquier proyección. La excepción del mismo será la de las películas de los festivales que tengan lugar en este cine y las proyecciones de ópera que se celebran en el mismo de forma regular, para las que habrá que pagar la entrada correspondiente.
 

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El éxito de la tarifa plana de 30 euros confirma que el precio es el gran problema del cine

Poco tiempo, apenas días, ha necesitado la tarifa plana de 30 euros al año lanzada por los Cines Girona para convertirse en un éxito abrumador. Los socios de la sala reconocen que han vendido un 350% más de lo esperado, lo que confirma que en el precio reside la clave para entender la escasa afluencia a los cines en España.

En los últimos meses se ha confirmado el declive del cine como negocio de masas. Azotados por la crisis económica, los ciudadanos han recortado el gasto al máximo entre sus aficiones y el cine ha sido una de ellas debido al inmovilismo que se ha dado en este sector a la hora de ajustarse a la realidad social del país. Con unos precios de las entradas y contenidos en formato físico y digital muy por encima de lo que los usuarios están dispuestos a asumir, las grandes compañías del sector han asistido a un desplome literal en sus niveles de ventas.

El caso de las salas de cine es uno de los más sangrantes. Hace un mes se confirmaba que el actual 2013 puede ser el peor año desde que se registran los datos de asistencia, dado que hasta ahora la tendencia ha sido muy negativa. Desde el sector se acusa a la manida "piratería" y a la subida del IVA al 21% en las entradas como responsables de esta caída, sin entonar un "mea culpa" que cada vez parece más obvio.

Venden un 350% más de lo esperado

Así lo demuestra el tremendo éxito de los Cines Girona, que recientemente apostaron por una tarifa plana anual de 30 euros y que ha vendido muy por encima de lo esperado. "Nos dimos cuenta de que había un clamor para que bajara el precio del cine", señala Toni Espinosa, uno de los responsables de la sala. "Cuando se nos ocurrió la idea, no creíamos ni que pudiéramos llegar ni a los 1.000. La campaña ha ido infinitamente mejor de lo que esperábamos", explica citando cómo se ha vendido el bono en plataformas online: en solo 5 días lograron vender más de 3.500 bonos.

Con su iniciativa conseguirán una afluencia masiva al cine gracias a haber creado la puerta para que "gente que tiene ganas de ir al cine pero que anda escasa de recursos" vuelva a ir a las salas. "Hay un sector del público que le gustaría ver las películas en el cine y no verlas descargadas de internet con una calidad precaria", indica. De este modo, se vuelve a demostrar en qué radica el gran problema del sector y mucho nos tememos que hasta que las compañías implicadas no tomen medidas serias en esta misma dirección, el cine seguirá hundiéndose en España.