Un golazo de Julio Baptista decidió un clásico vibrante, con más intensidad que fútbol, que el Madrid dominó casi de cabo a cabo. Sólo Andrés Iniesta hurgó en el perfecto entramado defensivo de los blancos, ante la desaparición de Ronaldinho, al que Rijkaard respetó la jerarquía sin obtener respuesta, y la sorprendente ausencia de Samuel Etoo, siempre hambriento de gol ante los blancos. El Madrid corta la racha triunfal del Barça en el Camp Nou y le relega a siete puntos en la lucha por la Liga. Por lo que se vio en este partido, una diferencia que se ajusta a la realidad.
En 1995, el bilbaíno Álex de la Iglesia rodaba una película de cierto éxitoen su época. Un sacerdote debía buscar al anticristo, que según una profecía, nacería en la Nochebuena de 1999 en Madrid. Doce años después, en vísperas de la Nochebuena de 2007, la profecía reaparecía y el Camp Nou alumbraba el nacimiento a los grandes partidos de Julio Baptista, desde esta noche un demonio para el barcelonismo y un ángel caído del cielo para la grey blanca.
Un ángel, desde luego, inesperado. Bernd Schuster, simplemente, no contaba con él hace menos de lo que su actual peso en el equipo permite imaginar. Su timón era Guti. Hasta que pasó lo de Murcia, y después lo de Bremen. A partir de ahí, el "rubio" al que tanto se echaba de menos desapareció del mapa y su lugar lo ocupó el brasileño, que nunca desesperó, que nunca perdió la fe. No siempre ocurre, pero él ha obtenido recompensa. El gol ante la Lazio le afirmó y se convirtió en fijo para el técnico alemán. El resto es una historia que se reescribe día a día.
Superioridad en el centro
Desde el músculo de Baptista se explica por qué ganó el Madrid este partido. La medular blanca fue netamente superior a la azulgrana, gracias, sobre todo, a Baptista, y también a Sneijder, incluso a Robinho. Diarrà estuvo como siempre.
Enfrente, Rijkaard había decidido refugiarse en su guardia pretoriana. Se puso en manos de los intocables, y Ronaldinho y Deco fueron titulares. Ahora, debió pensar, depende de ellos. Y los dos, sobre todo el '10', quedaron expuestos al escarnio público. No se fue ni una vez de Sergio Ramos, aunque tuvo la ocasión más clara de su equipo. Casillas realizó el milagro habitual y, en la jugada siguiente, Baptista hizo el 0-1, un golazo: asistido por Van Nistelrooy, empaló a bote pronto con el exterior de la bota derecha a la escuadra izquierda de Valdés. La jugada nació de una cabezonería de Raúl, que se empeñó en mandar adelante un balón sin dueño. El capitán volvió a irse sin marcar de Barcelona, pero se dejó la vida. No es noticia.
Antes del 'Baptistazo', Casillas había sacado un balón a los pies de Etoo (asistido por Iniesta, el mismo que dio el pase a 'Dinho' en la ocasión anterior), y luego repitió tras culebrear tras la pelota ante el pequeño genio manchego. El Camp Nou rugió, pero Mejuto estuvo firme. También el '10' azulgrana se fue al suelo por nada antes de que Robinho ofreciera, en una contra, un anticipo del segundo tiempo.
Ejercicio peligroso
Que fue un ejercicio en el alambre del Madrid. Totalmente innecesario, además. Contando por encima, los blancos sumaron alrededor de diez acercamientos peligrosos hasta la puerta de Valdés. Muchos llegaron después de que la zaga (excepcional partido de los cuatro del fondo, con mención especial para Pepe, que va a acabar siendo barato…), cortara un ataque azulgrana, casi siempre embocados por el centro, y Baptista sacara las contras en plan manada, como Jorge Valdano dijo en su día de Ronaldo.
Pero el Madrid no mató el partido. Lo tuvo Van Nistelrooy, lo tuvo Julio, lo tuvo Robinho, lo tuvo Ramos, lo tuvo Raúl, pero no hubo manera. El resultado seguía siendo muy corto, e Iniesta alimentaba la fe en la reacción local ante el entreguismo de Ronaldinho y la extraña incomparecencia de Etoo. Pese al incansable dinamismo del canterano azulgrana, los locales sólo rozaron el gol en dos ocasiones, pero Casillas sacó un descarado disparo de Bojan y Touré cabeceó alto un córner (minutos 83 y 84). Pepe, sin querer, convirtió en córner el único disparo con veneno de Etoo, y ahí acabó el partido, porque esta vez no estaba Messi para amargar la noche a Casillas. Aunque, para el Madrid, debió acabar mucho antes. ¿Quizá Guti para aprovechar los múltiples espacios que un Barça caótico ofrecía a la contra? Nunca lo sabremos. No fue su día. Fue el Día de la Bestia.
En 1995, el bilbaíno Álex de la Iglesia rodaba una película de cierto éxitoen su época. Un sacerdote debía buscar al anticristo, que según una profecía, nacería en la Nochebuena de 1999 en Madrid. Doce años después, en vísperas de la Nochebuena de 2007, la profecía reaparecía y el Camp Nou alumbraba el nacimiento a los grandes partidos de Julio Baptista, desde esta noche un demonio para el barcelonismo y un ángel caído del cielo para la grey blanca.
Un ángel, desde luego, inesperado. Bernd Schuster, simplemente, no contaba con él hace menos de lo que su actual peso en el equipo permite imaginar. Su timón era Guti. Hasta que pasó lo de Murcia, y después lo de Bremen. A partir de ahí, el "rubio" al que tanto se echaba de menos desapareció del mapa y su lugar lo ocupó el brasileño, que nunca desesperó, que nunca perdió la fe. No siempre ocurre, pero él ha obtenido recompensa. El gol ante la Lazio le afirmó y se convirtió en fijo para el técnico alemán. El resto es una historia que se reescribe día a día.
Superioridad en el centro
Desde el músculo de Baptista se explica por qué ganó el Madrid este partido. La medular blanca fue netamente superior a la azulgrana, gracias, sobre todo, a Baptista, y también a Sneijder, incluso a Robinho. Diarrà estuvo como siempre.
Enfrente, Rijkaard había decidido refugiarse en su guardia pretoriana. Se puso en manos de los intocables, y Ronaldinho y Deco fueron titulares. Ahora, debió pensar, depende de ellos. Y los dos, sobre todo el '10', quedaron expuestos al escarnio público. No se fue ni una vez de Sergio Ramos, aunque tuvo la ocasión más clara de su equipo. Casillas realizó el milagro habitual y, en la jugada siguiente, Baptista hizo el 0-1, un golazo: asistido por Van Nistelrooy, empaló a bote pronto con el exterior de la bota derecha a la escuadra izquierda de Valdés. La jugada nació de una cabezonería de Raúl, que se empeñó en mandar adelante un balón sin dueño. El capitán volvió a irse sin marcar de Barcelona, pero se dejó la vida. No es noticia.
Antes del 'Baptistazo', Casillas había sacado un balón a los pies de Etoo (asistido por Iniesta, el mismo que dio el pase a 'Dinho' en la ocasión anterior), y luego repitió tras culebrear tras la pelota ante el pequeño genio manchego. El Camp Nou rugió, pero Mejuto estuvo firme. También el '10' azulgrana se fue al suelo por nada antes de que Robinho ofreciera, en una contra, un anticipo del segundo tiempo.
Ejercicio peligroso
Que fue un ejercicio en el alambre del Madrid. Totalmente innecesario, además. Contando por encima, los blancos sumaron alrededor de diez acercamientos peligrosos hasta la puerta de Valdés. Muchos llegaron después de que la zaga (excepcional partido de los cuatro del fondo, con mención especial para Pepe, que va a acabar siendo barato…), cortara un ataque azulgrana, casi siempre embocados por el centro, y Baptista sacara las contras en plan manada, como Jorge Valdano dijo en su día de Ronaldo.
Pero el Madrid no mató el partido. Lo tuvo Van Nistelrooy, lo tuvo Julio, lo tuvo Robinho, lo tuvo Ramos, lo tuvo Raúl, pero no hubo manera. El resultado seguía siendo muy corto, e Iniesta alimentaba la fe en la reacción local ante el entreguismo de Ronaldinho y la extraña incomparecencia de Etoo. Pese al incansable dinamismo del canterano azulgrana, los locales sólo rozaron el gol en dos ocasiones, pero Casillas sacó un descarado disparo de Bojan y Touré cabeceó alto un córner (minutos 83 y 84). Pepe, sin querer, convirtió en córner el único disparo con veneno de Etoo, y ahí acabó el partido, porque esta vez no estaba Messi para amargar la noche a Casillas. Aunque, para el Madrid, debió acabar mucho antes. ¿Quizá Guti para aprovechar los múltiples espacios que un Barça caótico ofrecía a la contra? Nunca lo sabremos. No fue su día. Fue el Día de la Bestia.
